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Cómo protegemos los datos

El detalle de lo que en la página principal son cinco líneas.

Última actualización:

Kune guarda datos de menores de edad, y eso ordena cada decisión de esta página. Lo que sigue describe cómo funciona la plataforma hoy. Lo que un colegio contrata, con qué alcance y en qué condiciones, queda fijado en su contrato.

Cada colegio, aislado en la base de datos

Todos los colegios comparten la plataforma, pero ninguno puede leer los datos de otro. Esa barrera no la pone la pantalla: la ponen políticas de seguridad por fila y por rol en la propia base de datos. Cada consulta se evalúa contra el colegio y el rol de quien la hace, y si los datos no le corresponden, la base no los devuelve. Que la interfaz no los mostrara sería una garantía mucho más débil.

La misma regla recorta a las familias: un padre, una madre o un tutor solo recibe los datos de los alumnos con los que está vinculado.

Qué ve cada cargo del personal

Dentro del colegio, la dirección decide qué pantallas ve y cuáles puede editar cada rol, módulo por módulo, y puede crear cargos propios —portería, enfermería, secretaría—. Un cargo nuevo arranca sin acceso a nada más que los avisos. La ficha médica, las consultas de enfermería y las de psicopedagogía vienen apagadas: solo las ve el rol que el colegio habilite.

El alumno no tiene cuenta

El alumno es sujeto de la información, no usuario del sistema. Es una decisión, no algo pendiente: simplifica el consentimiento y elimina una clase entera de riesgos con menores. El aspirante tampoco necesita cuenta: postula desde el formulario público de cada convocatoria.

Cómo se entra

  • Con huella o con cara. La biometría es la del propio teléfono. El servidor guarda solo una clave pública; la clave privada se genera en el dispositivo y nunca sale de ahí.
  • Sesiones a la vista. Cada persona ve las sesiones que tiene abiertas y puede cerrar cualquiera que no reconozca.
  • Bloqueo por intentos fallidos. Después de cinco intentos fallidos en una hora, el ingreso se bloquea hasta que pase ese plazo.

El pasado no se reescribe

Promover a un alumno de grado o cambiar al docente de un grupo no altera a qué grado se atribuye un hecho que ya pasó. El histórico de matrícula es permanente por diseño: una falta de 3.º sigue siendo de 3.º aunque el alumno hoy esté en 4.º.

Si vence la licencia, o si el colegio se va

Si la licencia vence, el colegio sigue entrando y consultando toda su información: deja de escribir, no deja de ver. Nadie negocia una renovación con los datos de rehén.

Y si decide irse, se lleva una exportación completa: un archivo ZIP con las tablas del colegio en formato CSV, ordenadas en carpetas por tema. Lo sensible —credenciales, tokens de acceso, registros de auditoría— queda afuera, y cada exclusión está justificada por escrito. Un chequeo automático impide que una tabla nueva de la plataforma quede sin decidir si se exporta o no.

Tareas que corren solas

Hay procesos programados que no dependen de que alguien del colegio se acuerde: el resumen diario y mensual para las familias que lo activaron, el reporte semanal de asistencia, los recordatorios de tareas y reuniones, el aviso de cuota por vencer y el marcado de las ausencias que no se justificaron a tiempo.

Se instala desde el navegador

Kune es una aplicación web instalable (PWA). No se descarga de ninguna tienda: se abre en el navegador y se deja como un ícono más en el teléfono. Se actualiza sola, sin pedirle a cuatrocientas familias que actualicen, y lo que ya cargó sigue disponible sin señal.

Esta página cubre la plataforma. Qué datos recoge este sitio web está en la política de privacidad.

¿Dudas sobre esto? Escríbanos a hola@guarabit.com.